La felicidad que producen unas simples palabras, que carecen de sentido teniendo en cuenta todo lo que ha pasado. Sentirse idiota al hablar en clave, incluso sabiendo que alguien te va a entender. Pero creo que me da igual.
Volviendo a la realidad, este fin de semana por fin he ido a la playa: sol, agua helada, arena... Poco más. Aunque el inicio de la operación gamba ha sido todo un éxito, he cogido algo de colorcillo y tengo hasta marca del sol. Pero, cómo no, me he quemado la cara una vez más. Ya sólo queda una semana de clase antes del relax, dos semanitas de fiesta. La primera en casita, con los amigos y la segunda en el sur, con la familia. Ir a una playa blanca en mitad del mar, mola. Irse de fiesta con los amigos día tras día, también. Por esos motivos me atrevo a decir que lo voy a pasar bastante bien las próximas dos semanas. A ver si hay algo más de suerte y consigo ser feliz del todo. Yo ya me entiendo.
Cada vez más, me doy cuenta del impacto que causa tu existencia.
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