jueves, 24 de febrero de 2011

Estrés.

Buff... Muchos días sin tiempo para mi misma, para pensar. Eso me va a crear un trauma cerebral... Simplemente basta con una palabra para que el estrés fluya por mi cuerpo a la velocidad de la luz*: evaluaciones. Esa sensación de agobio interno horrible que no hace más que ponerte nerviosa, irascible, insoportable y un intento de "sentirse culpable". Porque estar en clase agonizando al ver lo que entra en el examen y luego llegar a casa, relajarse y no hacer nada, no es normal, no. Es algo extraño que te hace sentir mal pero, al mismo tiempo, la pereza se apodera de tu fuerza de voluntad y... Desastre total. ¿No sería mucho más fácil rendir durante la tarde y no durante la noche? Claro, luego llegan los agobios de última hora, el "no me da tiempo", "mañana me levanto y estudio", y claro las ganas de lo prohibido aumentan. No veo normal estar con medio cuerpo fuera de la ventana a las 12 de la noche con tu familia en casa, todo por culpa del mono, de los nervios, de los exámenes...
No puedo creer que se me haga tan difícil llevarlo todo al día, sería menos estresante y mucho más productivo. Mejores resultados con un pelín más de esfuerzo. Debo ser algo más que idiota para no hacerlo, mejor dicho: vaga. Pero yo antes no era así, quiero volver a ser la de hace años, esa pequeña responsable que hacia todo a la primera. Esa era la Janire lista, no esta...
Se me acaba el tiempo, otra vez lo estoy perdiendo en vez de aprovecharlo.


*Pd: Por acabar con algo físico; la velocidad de la luz: 3 x 10^8. De algo servirá estudiar a última hora, ¿No? :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario