Fuiste mi encargo por navidad, supuse que se habría atrasado. Cada hora capicúa que reloj marcaba cuando yo miraba era la excusa perfecta para volverte a pedir. Por mi cumpleaños, al soplar las velas, tu imagen vino a mi mente. Cuando aquella mujer agradable del mercado, anudando mi pulsera nueva me dijo "pide un deseo", mi deseo era verte. Cada fibra de mi ser, cada partícula de mi cuerpo, todas y cada una de ellas han deseado verte. Y no desear de querer, sino de pedir. Te pedí en cada regalo que abrí, cada esquina que crucé, cada telefono que sonó. Sin perder la esperanza, hasta que rompiste todos y cada uno de mis deseos de un pollazo, porque sí, era lo único que querías, y yo te quería a ti. Te pedí en cada deseo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario