No hay lagrimas para nada. En una semana me he secado como para media vida, ni por esto, ni por lo otro, por nada consigo llorar ya. Y no es que quiera, pero es como si no fuera yo, ¿es posible volverse frío de repente? Espero que sea algo pasajero, no porque me guste sufrir, pero es que si no, no tengo forma de desahogarme.
Puede ser un colapso, tantas cosas en tan poco tiempo, o las asimilas todas o ninguna. Ya empecé mala semana y agoté todas las formas de desestresarme, no encuentro ninguna otra y, obviamente, lo de pegar ostias a una pared no me va mucho. Así que optaré por una escapada a la playa el sábado a la mañana, si no me llueve. Allí habrá paz, cigarrito, olas que rompen, arena y kilometro y pico donde dejarme caer. Aunque me conozco y se que al final acabaré en casa, por lo menos lo tengo en mente y se me veo con ganas lo intento. Sólo me queda decidir playa, porque creo que mi favorita me pilla un poco lejos para ir andando y estaré perezosa, pero es la única que conseguiría crear ese efecto de paz en mi. Ya veré lo que hago, como siempre a última hora.
Ahora, concentración máxima, haz bien el examen y ya veremos que te depara el futuro. Irónico deseárselo a una misma, pero ahí va: suerte Janire.
Sopelana beach, tan impresionante que incluso sin ser profesional se pueden llegar a sacar fotos increíbles. Ésta, por lo menos para mí, lo es. :)

No hay comentarios:
Publicar un comentario